Oye.
Gracias por unirte a los susurros de Allan.
A partir de ahora recibirás emails cortos.
Qué te harán reír, pensar o decir:
¡qué cabrón!
Incluso muerto seguiré escribiéndote.
Son mis costumbres.
Soy así.
Ahora, mira tu correo.
Si no ves mi email, estará en spam.
Sácalo de ahí y confirma dentro.
Yo también estoy hasta las pelotas de la tecnología.
Pero esto merece la pena.
